-
El tejido de mi alma ya no tiene vida y aún así no hay manera de que se desaparezca, que se descomponga.
Me preocupo por matarlo con cada actitud, cada palabra que sale de mi boca pero sigue ahí, no se va.
Con el tiempo solía desaparecer pero lo único que siento mientras corren los segundos es que cada vez se arraiga más a mi y no me deja pensar ni dormir
